10 consejos previos antes de solicitar un préstamo

Como muchas personas de España, es normal que en algún momento o situación de tu vida te encuentres en la necesidad de comprar, adquirir o pagar algo para lo que no tienes suficientes ahorros físicos en tu poder. Y para ello se crearon los préstamos. Sin embargo, la contratación de préstamo o crédito no es una tarea que hay tomar a la ligera, puesto que puede ocasionarnos algún quebradero de cabeza si no obramos adecuadamente.

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Por ello, en eldinerorapido.es vamos a facilitaros a continuación una serie de consejos para que tengáis en cuenta antes de pedir un préstamo, y que así tengáis las máximas facilidades e información a vuestro alcance. ¡Sigue leyendo y entérate de todo!

1. No vayas a lo más cómodo. Valora más opciones

Puede que seas una persona a la que no le guste salirse de su área de confort. Pero en ocasiones como esta, donde pedir un préstamo no sale gratis (a no ser que la entidad con la que solicites este, tenga algún tipo de promoción u oferta), estaría bien que tuvieras un amplio abanico de opciones para poder escoger cuál es la que mejor te conviene.

Para empezar, debes pensar que no solo existe la opción de ir a tu banco. Hoy en día existen plataformas online, un tipo de financieras especializadas en este tipo de productos, que poseen una gran variedad de créditos y préstamos. Solo debes darte una vuelta por la red para comprobar cuál o cuáles de todas estas entidades ofrecen aquello que estás buscando.

2. Compara, es la mejor manera de ahorrar

Si eres un usuario asiduo a nuestra web y nuestros consejos sabrás más que de sobra que el “comparar” es uno de nuestros mejores consejos a la hora de ahorrar y conseguir el mejor préstamo posible en relación a nuestras necesidades.

Para que sepas a qué te enfrentas, debes tener presente todas las opciones posibles. En primer lugar, debes tener claro cuánto dinero necesitas, para así poder ir descartando unas entidades u otras (pues no todas las financieras trabajan con los mismos mínimos y máximos de dinero).

Ya con estos descartes realizados y con conocimiento de las opciones que te sirven, debes conocer tanto los requisitos que se te exigen desde la entidad (como por ejemplo que tengas una edad determinada, que tengas una cuenta bancaria, una titularidad de una línea telefónica, etc.).

Pero no solo tienes que valorar estos puntos. También tienes que pensar en la situación en la que tú te encuentras, y si es compatible con lo que ofrecen y permiten estas entidades: si te encuentras en algún listado de morosidad, si estás trabajando en situación de desempleo, etc.

En cuanto tengas en cuenta estas últimas apreciaciones, y te quedes con aquellas financieras que se adaptan a tus necesidades y que aprueban tu situación actual, tan solo tendrás que escoger cuál de todas ellas es la que mejor oferta tiene, para poder realizar tu solicitud de préstamo con ella.

3. No te saltes las condiciones del contrato

Ya lo hemos comentado en el punto anterior. Hay que tener muy presentes aquellos términos y condiciones que imponga la entidad financiera en cuestión en el contrato que presente al usuario interesado en el préstamo. ¿Por qué? Porque el incumplimiento de alguna de las cláusulas del mismo puede suponer un serio encarecimiento del precio final del crédito.

En caso de tener algún tipo de duda, siempre podrás ponerte en contacto con el servicio de atención al cliente de la entidad en cuestión para que resuelva tus preguntas, y no peques de cometer algún error ante el desconocimiento. Te recomendamos, para que puedas sentirte más seguro con el contrato, que solicites toda la información pertinente por escrito. De esta manera, si tuvieras cualquier inconveniente, podrás cerciorarte rápidamente.

4. No te saltes las condiciones impuestas

Queremos hacer un fuerte hincapié en este punto que, aunque lo hayamos abordado en alguno de los puntos anteriores, es realmente importante y se merece su propio epígrafe.

Antes de aceptar cualquier contrato, revisa la letra pequeña y no tan pequeña. Cada entidad tiene sus propias condiciones, con las que son estrictamente rigurosos con sus usuarios a la hora de hacerlas cumplir

Y es que, un cliente de una entidad financiera no solo se expone a que el precio final de su crédito se encarezca notablemente con el incumplimiento de alguna de sus cláusulas. Sino que puede incluso tomar medidas legales e introducir los datos personales del usuario en algún fichero o listado de morosidad. Que a la larga, puede suponerle algún tipo de problema si quiere comprar o financiar algún bien.

5. Haz balance de tu situación económica

Este punto es uno de los pilares más importantes que debemos tener en cuenta a la hora de solicitar un crédito o préstamo, y es que dependiendo del resultado que obtengamos de este análisis de nuestra situación financiera o económica, podremos adaptarnos de una manera u otra a la contratación de un producto crediticio. ¿Por qué?

En primer lugar, debemos sopesar cuáles son los gastos que tenemos de forma mensual. Y dividirlos en gastos fijos (comida, alquiler, hipoteca, agua, etc.) y en gastos secundarios (momentos de ocio que podamos realizar a lo largo del mes). Una vez tengamos estos gastos calculados tendremos que restarlos a nuestros ingresos, para saber qué cantidad de dinero nos quedaría al mes para poder afrontar un préstamo.

Pero no todo ese dinero restante puede quedar focalizado en pagar nuestro crédito. Puesto que si nos surgiera cualquier tipo de imprevisto o urgencia en donde necesitáramos echar mano de parte de nuestro dinero, deberíamos de poder hacerlo, sin recurrir a saltarnos el plazo de un pago de nuestro préstamo.

Con esto no queremos decir que tengas que guardar para urgencias una cantidad muy alta de dinero. Piensa que las urgencias no suceden de forma habitual. Pero si conviene tener una cantidad reservada, por si la situación lo requiriese.

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6. Plantéate si es totalmente necesario solicitar ese préstamo

Deberías hacerte esta pregunta seriamente. Muchas veces creemos que no tenemos otra opción que contratar un producto crediticio, pero ¿es necesario de verdad?

    • Siempre os aconsejamos que no emplees este tipo de créditos o préstamos para pagar más deudas, pues el tiro puede volverse en tu contra. Pues en caso de que no llegues a uno de los plazos previstos, te retrases, etc. tu deuda se podrá incrementar y agravar seriamente tu situación económica.

 

    • Si lo vas a emplear en comprar un producto que se sale de tus ahorros (previos a una solicitud de crédito) piensa si realmente ese gasto es totalmente necesario, y no es una compra impulsiva.

 

  • Evita contratar préstamos y créditos para motivos de juego como casinos, tragaperras o partidas de cartas en las que se juegan importantes cantidades de dinero.

7. Se realista y no contrates más dinero del necesario

No hace muchos años, cuando un usuario de un banco acudía a su oficina para solicitar un préstamo, el banco le acababa por ofrecer más de lo esperado. Sin embargo, todos sabemos a la situación a la que conllevaron esas malas acciones.

Hoy en día, puede que la flexibilidad de los bancos se haya endurecido con los préstamos, y que las entidades financieras online tengan muy pautados sus topes de crédito. Por tanto, queda de la mano del usuario continuar con la responsabilidad de ser cauteloso en cuanto a cifras de dinero que se solicitan.

Sé consciente de que pedir un préstamo es un contrato que se hace con una entidad (financiera o bancaria) y que se tiene que cumplir y devolver con sus condiciones. No pidas más dinero del que necesites, y no intentes vivir por encima de tus posibilidades. Se debe ser realista y responsable ante estas situaciones.

8. El cuánto y el cuándo son muy importantes

Está claro que ni una persona quiere la misma cantidad de dinero que otra, ni que lo pueda devolver en el mismo plazo de tiempo. Sin embargo, ¿Por qué decimos que estos dos factores son importantes a la hora de solicitar un préstamo?

Lo primero de todo es que debes de tener muy presente que por sentido común es aconsejable que no pidas más dinero del que necesitas. Como hablábamos antes, a no ser que la entidad o el banco en cuestión tengan algún tipo de promoción en el que no te cobren comisiones, cuanto más dinero pidas, más intereses (de forma proporcional, claro está) tendrás que solicitar.

Además, estos intereses tienen una relación directa con el período de tiempo que se solicita para devolverlo. Y es que cuanto más tiempo necesites, más caro te acabará saliendo el préstamo que quieras. Por ello, es muy importante que hagas un balance de tus gastos e ingresos, como comentábamos anteriormente, para que tengas muy claro cuánto dinero podrías ser capaz de abonar mensualmente (como cuota), para poder saldar cuanto antes el crédito.

9. Ten en orden todos tus papeles

Aunque hoy en día existen muchas entidades que te facilitan la contratación de un préstamo o minicrédito sin papeleos ni casi requisitos, es verdad que siempre se necesita un mínimo de documentación que presentar en estos procesos.

Por ello, te recomendamos que antes de ponerte manos a la obra con la iniciación de los trámites pertinentes al proceso de solicitud, compruebes que tienes toda la documentación que te exigen a mano y al día. Es decir, actualizada (como que no tengas el DNI o NIE caducado, por ejemplo).

10. Sé siempre puntual ante los pagos

Puede que veas la puntualidad o el pagar cuando debes como algo normal, y que entra dentro de tu forma de ser. Pero debes tener en cuenta, que si estando pagando un crédito o préstamo, por el motivo que sea, te demoras en el pago del mismo, las consecuencias pueden ser bastante perjudiciales para ti.

A la hora de firmar el contrato con la entidad en cuestión, comprueba y ten en cuenta siempre el apartado en el que explican la penalización por impago o demora. Hay entidades que pueden concederte una prórroga, o un aplazamiento de la cuota (en algunas ocasiones conlleva una serie de intereses y comisiones extra), pero hay otras que ni siquiera ofrecen esa posibilidad.

En caso de que no se te conceda esta prórroga, o que tu entidad directamente no posea esta opción, deberás tener en cuenta que tendrás que abonar un extra de comisión por el retraso. Si no solo fuera una demora, y directamente no pagaras la cuota que te corresponde, la entidad puede tomar medidas legales más serias, que pueden perjudicarte a corto y largo plazo, como introducir tus datos personales en una lista de morosidad como ASNEF, y reclamar el dinero que te queda por pagarles mediante vía judicial. Si es este tu caso, posiblemente te resulte útil nuestra comparativa de microcréditos con ASNEF

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